LAVANDA

(Lavandula officinalis)

Características Botánicas: Pertenece a la familia de las Lamiaceae. Es una planta arbustiva, perenne, con tallos leñosos muy ramificados. Alcanza una altura variable entre 60 y 80 cm, formando matas compactas. Es muy apreciada por sus flores muy aromáticas y su característico color.

Cuidados: Es una planta muy rústica, tolera climas áridos secos y prefiere la exposición al sol. El riego en exceso puede provocar enfermedades de raíces por lo que se recomienda un sustrato con buen drenaje y riegos espaciados evitando siempre el encharcamiento. Sería adecuado regar una vez por semana en épocas de mucho calor.
Un exceso de fertilización puede provocar que su floración pierda su potente aroma característico. Sin embargo, si el suelo es muy pobre, es recomendable aplicar algún tipo de fertilizante orgánico o inorgánico antes de su trasplante.

Cosecha y Usos: Se puede tener lavanda en la huerta con diversos fines y decidir si cosechar sus flores o dejarlas en la planta:

  • Atracción de plagas: Por sus dotes aromáticas es empleada para atraer distintos insectos, desde benéficos como abejas hasta plagas. Por este motivo, se la suele emplear en huertas en los costados, rodeando otras especies.
  • Aporte de color: Con su carácterístico color violeta, aporta un aspecto vistoso a la huerta.
  • Cosecha de flores con fines culinarios: Se sabe que la lavanda tiene propiedades aromáticas excelentes y con ellas pueden emplatarse muchas comidas, decorando los platos o también ser consumidas sus flores por medio de una infusión.
  • Obtención de aceites esenciales: Las propiedades medicinales de la lavanda son muy diversas, y sus aceites se emplean como tranquilizantes naturales, relajantes, repelentes de algunos insectos o simplemente como aromatizantes de algún sector de nuestro hogar.